Esta chica es contratada para trabajar en Japón como traductora. Emprende su nuevo viaje con gran ilusión, ya que es el país en el que ha pasado su infancia y del que tan buenos recuerdos conserva.
Pero cuando llega todos sus sueños se frustran, se encuentra de frente con una cultura muy diferente en la que la discriminan por ser occidental y aún más por ser mujer.
Por eso sus labores en la empresa se limitan a servir cafés y modificar los calendarios.
Cuando por fin le ordenan una tarea importante, su superior, al verse amenazado por su competencia la destituye, comenzando una situación de acoso laboral para la protagonista.
Desde entonces pasa por varios puestos diferentes que no tienen nada que ver con sus estudios, por eso nunca consigue llevar a cabo con éxito ninguna de las tareas que le encomiendan.
Finalmente acaba trabajando como señora de la limpieza, aún así, y tras pasar por muchas humillaciones Amélie trata de hacer su trabajo lo mejor posible y de ayudar a sus compañeros siempre que puede.
Es una chica soñadora y fuerte, que nunca pierde la esperanza y no quiere dimitir, trata en todo momento de adaptarse a la cultura aguantando las duras condiciones de vida a las que se ve sometida hasta que su contrato vence y por fin abandona el país.
Este libro resulta muy interesante porque permite conocer la cultura de otro país, Japón, muy diferente a la nuestra. Se centra sobre todo en la situación laboral describiendo a la perfección el funcionamiento de la empresa, y en el papel de la mujer en la sociedad, que queda relegado a un segundo plano, su labor se debe llevar a cabo en el hogar, y de no ser así nunca podrá tener un puesto de relevancia en el mundo empresarial.

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